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Título
Original: Horas
de luz.
Director: Manolo
Matjí.
Guión:
Carlos Lopez, José Ángel Esteban, Manolo
Matjí.
Producción:
Gustavo Ferrada.
Fotografía:
José Luis López Linares.
Música: Alfonso
de Vilallonga.
Montaje:
José María Biurrun.
Reparto:
Aitor Merino, Alberto San Juan, Ana Wagener,
Andrés Lima, Daniel Núñez, Emma Suárez, José
Ángel Egido, Paco Marín, Vicente Romero.
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Sinopsis:
Septiembre
de 1987. En un encuentro con la policía,
Juan José Garfia comete un triple asesinato.
Condenado a más de cien años, es un preso
rebelde, listo y escurridizo que no tiene
nada que perder ni nadie por quien
preocuparse. En 1991 se escapa de un furgón
policial, abriendo el suelo del vehículo y
saltando en marcha. Detenido tras dos meses
de atracos y tiroteos, Garfia lidera varios
motines carcelarios en un verano de
revueltas al que las autoridades responden
con un experimento: reunir a los presos más
conflictivos en un régimen especial de
aislamiento.
Garfia, el preso con el coeficiente de
inteligencia más elevado, que evita las
drogas, que parece inmune al castigo, vive
allí dos años sin ver a nadie, recluido en
una celda minúscula y sometido a continuas
vejaciones. Allí conoce a Marimar, una
enfermera con la que apenas puede hablar
pero con la que surge una corriente de
entendimiento, un atisbo humano. Marimar
protesta por la situación de los presos y es
despedida. Pero sus denuncias consiguen
cerrar el módulo de aislamiento.
El tiempo los vuelve a poner en contacto.
Por carta, por teléfono y, por fin, en la
sala de vis a vis. Entonces pueden tocarse.
A Marimar le asombra su entereza, su
resistencia; él comparte su carácter
combativo, quiere saber qué hay detrás del
perfume y la sonrisa que se han hecho hueco
en su cabeza. Sólo pueden verse una vez al
mes, en la misma sala de vis a vis. Allí,
Juanjo aprende qué es una mujer, qué es el
cariño, qué significa querer y ser querido,
llorar y reír. Él empieza a pintar, escribe.
Ella le sigue de cárcel en cárcel. Él se
convierte en el padre de los hijos de ella.
Y ella le enseña a pedir perdón.
Juntos se atreven a soñar con el futuro.
Pero el futuro siempre queda lejos: hoy
siguen juntos y les quedan años de condena.
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