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Título
Original: Tirant
Lo Blanc
Dirección: Vicente Aranda
Guión:
Vicente Aranda
Producción:
Enrique Viciano
Fotografía: José Luis Alcaine
Música: José Nieto (II)
Montaje:
Teresa Font
Reparto:
Caspar Zafer, Charlie Cox, Esther Nubiola,
Giancarlo Giannini, Ingrid Rubio, Jane Asher,
Leonor Watling, Rafael Amargo, Sid Mitchell,
Victoria Abril
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Sinopsis:
Tirante el
Blanco cuenta la historia de cómo el afamado
caballero Tirante recibe el encargo del
Emperador de Bizancio para que le libere del
asedio que los turcos están infligiendo a la
ciudad de Constantinopla.
Tirante no defrauda las esperanzas que sobre
él ha depositado el Imperio en cuanto a lo
militar. Sus hombres son un trasunto de los
feroces almogávares y él un astuto estratega
que no teme la superioridad numérica de los
turcos. Sabe vencer y vence, y a
continuación ha de utilizar su victoria para
vencer asimismo la natural oposición de
Carmesina a entregar aquello que considera
más íntimo: su virginidad.
La relación de esta pretensión íntima,
orgánica e instintiva con los mecanismos del
poder en el Imperio es evidente. El
Emperador es viejo. Los turcos son una
amenaza perenne. Carmesina – una niña casi –
es la presumible y única heredera del
Imperio. Tirante es joven, atractivo y,
hasta donde se sabe, invencible. Una sola
objeción: Tirante no es de origen noble.
Son las mujeres de la corte, las que pululan
alrededor de Carmesina, el Emperador y la
Emperatriz, - Estefanía, Placerdemivida -
las que más claramente distinguen la
situación y se afanan por salvar el Imperio
haciendo que a toda costa se produzca el
encuentro carnal entre Tirante y Carmesina.
La Viuda Reposada lucha denodadamente contra
esta intención, no porque esté a favor de
los turcos, sino porque ella también está
perdidamente enamorada de Tirante.
A pesar del peligro turco, el clima de la
corte es sensual y complaciente. El viejo
Emperador no se priva de dedicar furtivos
“toques” a las doncellas cuando se las
encuentra por los pasillos de palacio. La
madura Emperatriz se deleita con los amores
del dulce Hipólito, sobrino de Tirante,
dando pie a algunos de los episodios más
divertidos de esta historia.
Mohamed III, el Gran Soldán de los turcos,
es un hombre joven y atractivo.
Temeroso de la capacidad batalladora de
Tirante, tras haber sufrido una derrota
importante, busca la paz con el imperio por
el procedimiento clásico de la unión
matrimonial con Carmesina. Aunque el
Emperador tiene reparos al respecto –
resistencia a entregar a su hija a un
musulmán -, le resulta tentadora una
propuesta que puede liberarle de defender el
imperio por las armas.
Semejante situación es capaz de estimular
cualquier tipo de estrategia alrededor del
poder, que es tanto como decir alrededor de
la virginidad de Carmesina. Las acciones se
entrecruzan dando lugar a un tipo de trama
que alguien ha calificado como “vodevil
artúrico” en clara y divertida
compatibilidad con la consideración cultural
de la novela, universalmente reconocida.
Pronto la narración regresará a su tono
épico natural. Nada acabará como estaba
previsto. Así ha sido siempre la vida,
autora y dueña de lo imprevisible.
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