Clones y más clones
“En el año 2415, los supervivientes de una epidemia que acabó con el 99% del planeta viven juntos en una ciudad llamada Bregna. Los descendientes del científico que inventó la vacuna para le enfermedad gobiernan esta ciudad, creando un entorno casi-perfecto. Pero pronto empezarán a desaparecer algunos ciudadanos y otros sufrirán pesadillas y terribles visiones. Pero ciertos individuos valientes, como Aeon Flux, son capaces de cuestionarse el orden establecido.”
Cuando uno se sienta en una butaca de cine a ver Aeon Flux espera encontrarse con un producto futurista cargado de acción, aventuras, efectos especiales a la última y un guión competente que no profane por completo la historia original del cómic en el que se basa la película. Nada más lejos de la realidad.
Hay muchas mujeres implicadas en la realización de esta película: las actrices Charlize Theron, Sophie Okonedo, Carolina Chikezie y Frances McDormand; la directora Karin Kusama y la productora Gale Ann Hurd. De todas ellas fue esta última junto con los guionistas del film los que ya avisaron de que los guiones del cómic original eran demasiado complicados de adaptar al cine. Lo ambiguo, los escasos diálogos y la amoralidad de los personajes eran demasiadas trabas para adaptarlo a una cinta apta para todos los públicos. Peter Cheng, creador de esta serie en 1991 declaró que:”al menos la película servirá para dar a conocer mi trabajo al público”.
Esta bien, aceptamos la traición a su Génesis, así son las cosas. Pero lo que no se puede soportar es la mediocridad de su argumento, el paupérrimo diseño de producción, los diálogos simplones, los efectos especiales anticuados. Nos encontramos ante una película pequeña ya desde el principio, en la que lo único que impresiona es el vestuario de su protagonista (atentos al pijama que luce en una de las escenas) y la incapacidad de la misma para hacer si quiera una sola secuencia de acción sin tener que recurrir a una doble. Los continuos cambios de cámara son agobiantes y producen más de un mareo incontenible que un efecto de rapidez de movimientos.
Para colmar el vaso, la cinta pretende tocar un tema tan delicado como la clonación (“El Enviado”, “La Isla”…), cosa que ya hemos sufrido más que suficiente en otras cintas de las que no merece la pena decir más que su nombre, y lo más destacable de su crítica es una romántica frase “la muerte es lo que da sentido a la vida”.
En fin, resumiendo, la película puede verse si lo mejor que tienen que hacer un sábado por la noche es ver televisión basura, pero poco más. Lo peor de todo es que, desgraciadamente, a nadie le van a quedar ganas de buscar la historia donde se inspira la cinta, y de camino leer y mirar, una buena historia en forma de cómic.
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