La caverna del aburrimiento
Ficha de la película
Nos pasó lo contrario que con “The Descent”, bostezamos, nos reímos y sobre todo, dejamos de prestar atención a la media hora de metraje. Este tipo de cosas no debería de pasar en un género como es el de terror (ni en ningún otro, pero en este más).
¿En qué nos basamos? Muy sencillo, hacemos recorrido por las características básicas de la cinta y nos encontramos un guión de la mano de Steinberg y West (el primero creador de “maravillas” tales como Duerme conmigo y el segundo estrenándose de esta manera) que deja mucho que desear y que en principio promete, se va deshaciendo en el aburrimiento y la desidia del tópico que llega encima, demasiado tarde.
La dirección corre a manos del que fuera ayudante de dirección de los hermanos Wachowski y de los que parece haber aprendido únicamente a mover la cámara sin acción de por medio. El ritmo es lento y los personajes, de los que hablaremos en breve planos.
En la fantástica (y lo digo por imposible) misión de cruzar los Cárpatos de un lado a otro bajo tierra y mediante túneles (si amigos habéis oído bien) nos encontramos a un elenco de actores que hacen lo que pueden. Con Cole Hauser (Pitch Black, 2 fast, 2 Furious) a la cabeza, los personajes se desenvuelven en una fina capa de personalidad totalmente previsible, incluido el final de cada uno. Otras caras más conocidas que el público joven reconocerá son las de Kieran Darcy-Smith (The Pitch, La Isla) o Piper Perabo (Bar Coyote, Doce fuera de Casa).
El malo de la película (a parte del guionista), es un ser de las profundidades de la famosa cueva rumana, que como no, hace gala de la parte de presupuesto que está dedicada hoy día a la parte de post producción informática. Una especie de Alien mezclado con los seres alados de Pitch Black persiguen por toda la caverna a los espeólogos. Un misterio envuelve a estos seres, pero no seré yo quién os lo descubra.
En definitiva, es triste tener que ser así de duro en nuestra segunda crítica, pero no nos queda más remedio que serlo. Suele pasar siempre. En Europa se hace una película medianamente buena, la industria norteamericana intenta copiar formatos (a veces incluso comprarlos y rehacerlos como es el caso de Vainilla Sky) y a veces el resultado es bueno; otras como es este caso, no le llegan ni a la suela a la original inglesa The Descent. Vean esta película bajo su cuenta y riesgo, están avisados.
Fotos
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