+ comer y beber.


Restaurantes

Itinerarios 


Guía de Bares


Copas

De tapas por Jaén


+ ocio.


Cine


Convocatorias


Deportes


Teatro


Exposiciones


Museos


Conciertos y Música


 

De Tapas por Jaén

Itinerarios: El Arco del Consuelo (Las Tascas).

Si usted ya ha visitado Jaén, seguramente conocerá este callejón granado de tabernas de sabor tradicional y buen vino. En los pocos metros que ocupan ésta y algunas calles cercanas, dispondrá de un excelente itinerario en el que el buen beber y el buen comer le resultará gratificante y divertido. Si aún no lo conoce, no pierda tiempo: visítelo. Indispensable.

      Por Miguel Ángel González.

La zona más castiza para el chateo en Jaén es la más cercana a la Catedral. Alrededor de los callejones laberínticos, que recuerda un adarve árabe, se reúnen un puñado de bares y tabernas en las que se reúnen ambientes variopintos, los de más sabor de la ciudad.

 

El origen de la calle del Arco del Consuelo es netamente medieval. Su traza ya estaba compuesta cuando la actual catedral era aljama o mezquita mayor. El callejón quedaba encerrado entre la muralla por abajo, que bordeaba la actual calle Cerón, y la calle Maestra, vía neurálgica de la ciudad. Se encontraba también justamente al lado de una de las puertas principales de acceso a la ciudad, la de Santa María, que se encontraría en la embocadura de la actual calle Campanas. Era por tanto zona céntrica. Posiblemente albergara el zoco: reunía todas las condiciones, desde luego. El actual arco se abrió posteriormente para comunicar ambos tramos del actual callejón, lo que acentuaba aún más su condición de adarve.

 

Lo cierto es que actualmente alberga tabernas centenarias, lo que ha fijado su función urbana nítidamente.

 

La gente de Jaén llama de forma distinta a este espacio. Se le conoce como "Las Tascas", sobre todo entre los jóvenes. Los más castizos, los del Jaén de toda la vida, le llaman "El Callejón". Por lo del Callejón del Arco del Consuelo. Aunque, los más mordaces, también lo dicen por eso de que sea el Callejón de los Borrachos.

 

Independientemente del vino, este espacio urbano posee todo el encanto por su tipismo. Además de su disposición intrincada en la que participan cuatro ramales de callejón y una pequeña plazoleta, de forma completamente asimétrica, sus macetas colgadas de las fachadas, los barriles de madera que ocupan sus rincones, las galerías altas, un elemento urbano en peligro de extinción, o el propio arco que le da nombre al callejón, conforman un paisaje urbano recogido e íntimo.

Pero, claro, al Callejón se va a beber, a comer y a charlar. Tal vez más a esto último. En realidad, pese a que el Arco del Consuelo tiene una configuración y una definición propia, al establecer un itinerario completo de la zona nosotros hemos preferido abarcar sus alrededores. Son lugares comunes que, en cualquier caso, guardan conexión entre sí. Así, en esta serie de artículos nos referiremos también a lugares de la calle Cerón y de la Calle Maestra.

 

Subir al Callejón no es garantía de encontrar un ambiente asegurado en el sentido clásico del término. El callejón tiene ciclos. Ciclos en los que se pone de bote en bote y un viernes por la noche no se puede entrar. Ciclos, más tranquilos, en los que sus locales albergan un ambiente más elegido, más interesante, si acaso.

 

En realidad, y sin querer hacer de este comentario una norma estricta, a nuestro juicio hay dos ambientes, tal vez esto se lo puedan aclarar con mayor precisión los taberneros: el del medio día y el de la noche de fin de semana. En el del medio día se conoce todo el mundo. El de la noche es... otra cosa.

 

Realizar una guía del callejón por tanto es más una misión más sentimental que informativa. Por eso, en este ir y venir de los años por este rincón de la ciudad, además de las que están, de las que damos cuenta en parte, porque es seguro que alguna se nos quedará atrás, en la memoria se nos quedan prendidas otras que ya sí que no están. Así, la recientemente cerrada "El rincón de Medina". También el Quelly, una pizzería donde era posible comer el mejor pescado de Cádiz que se degustaba en Jaén, o, y aquí permitan un punto emocional, el hace tiempo desaparecido Tito Adri.

 

Hay esencialmente, además de los yantares, un atractivo añadido a este lugar. Un atractivo que no se muestra, desde luego, a cualquiera: es necesario observar, pegar el oído, confraternizar un poco. Nos referimos a los tipos humanos que habitan estas tabernas. Encontrarán fotos suyas colgadas de sus paredes. Son personajes realmente únicos, unos por su sentido del humor, surrealista, cáustico o cínico, según el caso. Otros por su enorme compenetración de la ciudad. Otros cantan flamenco. Otros escriben, o pintan,  o también dirigen empresas. Es el ambiente bohemio de una pequeña ciudad, en el que se entremezclan con soltura profesionales, intelectuales, políticos, sindicalistas, fontaneros, albañiles o, simplemente, amantes del vino peleón.

 

Y de entre todos los tipos humanos, destacan los taberneros. Son los personajes inalterables en este paisaje humano. Llevan con sus negocios a cuestas toda la vida, algunos haciendo lo mismo que hacían sus padres. Son los que conocen a todos, aunque algunos crean que les son desconocidos, y aportan, además, una enorme influencia sobre la forma de hacer las cosas aquí, en el Callejón.

 

1. Gorrión. Sin duda la taberna más antigua de Jaén: data de 1.888. Y la más conocida, celebrada, visitada... Gorrión tiene un lugar de honor en la tradición tabernera jiennense, tanto por el local en sí, como por la saga familiar de taberneros que la han ido atendiendo a lo largo de décadas, conocidos de sobra por los jaeneros. Paco es el actual dueño y heredó el negocio de su padre: serio y discreto, casi de adusto ademán, ejerce con determinación su oficio ayudado por Nicolás, poeta y tabernero. Lo que más sorprende desde luego al entrar en él es la decoración. Sus paredes aparecen tapizadas por fotografías, recortes de periódico, poemas, letrillas de coplas, carteles taurinos... A través de ellas es posible recorrer no sólo la historia de la taberna, sino de buena parte de la ciudad y de los que la habitan. Entre todas las curiosidades que en ella encontramos, es muy celebrado su jamón momificado, que puede ser visitado en su bodega y de curiosa historia. Eslava Galán, en su novela En busca del Unicornio, que le valió el Premio Planeta, la cita como punto de encuentro de sus protagonistas. Sin embargo, no deja de ser, como él mismo dijo, un guiño a sus paisanos porque aunque antigua, no llega la cosa al siglo XIV. 

En Gorrión son celebrados sus vinos añejos, su queso manchego muy curado y picante y el jamón. Pero también se sirven conservas, otros embutidos, como el salchichón tipo sendra, y, muy a recomendar, sus ensaladas de tomate de la huerta de Jaén con cebolleta picada.

 

2. La Manchega. También centenaria, esta taberna es conocida por sus bocadillos: bocadillos, medianos y muy económicos, de morcilla, de chorizo, de embutidos varios, sus "líos" (corazones de alcachofa, anchoa y mahonesa), anchoas... y por supuesto, de lomo a la plancha con tomate. También por su vermú rojo casero. 

En sus bancos de madera se arremolinan los fines de semana jóvenes y no tan jóvenes ya en busca de un último bocado antes de comenzar a tomar copas. 

Sin embargo, la Manchega dispone en su parte baja de una bodega en la que se puede disfrutar de una excelente cena o almuerzo, con cierta intimidad, y en la que dispone de una carta de vinos de cierta calidad. Sus precios siguen sin ser excesivos y con seguridad sentirá en ella una cierta sensación atemporal, como si no importara demasiado a qué alturas de siglo nos encontramos.

 

3. Alcocer. Si no tan antigua como las anteriores, al Alcocer su propietario, Pedro, le ha dado toda la entidad necesaria para no desmerecer de ninguno de sus vecinos. Su cocina es sencilla, con predominio de la plancha, pero en sus raciones hay mucho de buen hacer y de sentido común. Su ambiente tal vez sea menos castizo que el de otros locales de la calle, pero también tal vez de edades más intermedias, más relacionado con las nuevas clases urbanas. Si no sabe qué pedir, deje que el mismo Pedro le indique: fíese de un tabernero honrado y, con seguridad, no saldrá defraudado.

4. 82. Pese al enorme mostacho que luce su propietario, el 82 no tiene, que sepamos, nada que ver con otro tabernero muy conocido de la ciudad, pese a que alguno insista en llamarle de la misma manera: bigotes. La principal característica de este bar estriba  en la abundancia de sus tapas y raciones, compensados por precios realmente económicos. Abajo cuenta con una pequeña bodega en las que se celebran reuniones de amigos en intimidad en las que se come mucho y barato.

 

5. El Rincón del Consuelo. De las tabernas abiertas en el Callejón, esta es la más reciente. Si a eso le añadimos que es justamente la que ya pega al fin del callejón, ya comprenderán porque popularmente se le ha venido a conocer como "El último de la fila", descripción tal vez no muy ingeniosa, pero desde luego fuertemente descriptiva. Su decoración sevillana y su amplitud, al menos en relación al resto de los locales, le da un ambiente algo diferente a sus vecinas. Su carta de tapas y de raciones es interesante, predominando tanto los quesos y embutidos de calidad como las tapas calientes.

 

6. Mokka. Si finalmente decide quedarse a almorzar en esta zona, en esta cafetería podrá tomar un café con unos pastelillos que complementarán la dieta de tapas a la que se habrá sometido. Si no ha pasado ya antes en su recorrido, porque la cocina de este local es, realmente, digna del callejón que la acoge. 

 

7. Los Amigos. Poco ha cambiado en esta taberna, ya en la calle ¿Bernardo López?, paralela al Arco del consuelo, en los últimos 23 años, desde que entré en ella por primera vez. Ni su barra, que deja un rincón al final que les confieso que durante años fue mi favorito, ni sus tapas ni su ambiente. Preferida por los jóvenes por sus precios tan asequibles, además de las tapas de siempre en Los Amigos se comen excelentes bocadillos. Recomendamos los Líos y los Pinchos en Bollo.

 

8. La Peña Flamenca. La Peña no es un local público. En el se reúnen sus socios para hablar de flamenco mientras se toman unas cañas o una botella de fino y, como es natural, a escuchar flamenco en su salón interior. Pero si tiene la oportunidad de que le inviten a una de sus sesiones, deje cualquier otro compromiso y acepte. Su ambiente reúne en franca camaradería a algunos de los principales personajes de la ciudad y realmente en sus reuniones se puede apreciar amor y conocimiento por el cante. La Peña edita una revista ciertamente interesante y con excelentes detalles titulada Candil, con una versión en internet a la que podrá acceder desde nuestros índices.

 

9. Manila. Hace años la calle Maestra era la calle señorial de la ciudad y en ella se abrían algunos locales en los que las tertulias o los cinematógrafos  eran frecuentes. De aquellas cafeterías modernas en su época pervive ésta, el Manila. Prácticamente a la vera de la catedral, su terraza o sus mesas situadas junto a sus dos ventanas son el mejor lugar posible para dejar pasar una mañana o una tarde acompañada de un café, leyendo o simplemente viendo a los vecinos pasar. Dispone de un comedor y su cocina es celebrada por los paisanos. Precios medianos.

 

10. Montana. Este bar introdujo en Jaén el otro sistema de tapeo andaluz: el de la tapa a demanda y pagada aparte. Afortunadamente, su sistema no prosperó, aunque no por ello a Montana se sigue yendo a tomar una cervecita con unas patatas bravas, una cazuelita de callos o unas croquetas. Tapas con personalidad. Pero sobre todo Montana es lugar obligado de desayunos y meriendas, por sus churros con chocolate, claro.

 

11. La Barra.  Ya en la Calle Cerón, este bar es sin duda alguna uno de los de mayor sabor de la zona. Su disposición y decoración lo corrobora. Su cocina es selecta y detallista. No olviden probar su Rossini.

 

Jaén on line · Yayyan · El Aceite de Oliva · Datos de Jaén · Sendero · Opinión · Emociona · Jol Internet · La Guía de Úbeda  

Una iniciativa de Aula Jaén 27

Si desea mayor información sobre nuestro proyecto, escríbanos.

II Travesía de José Antonio Girón, 40. Jaén. aula27@jaenonline.com  CIF: G-23422090

© Aula Jaén 27, 2006