Sólo
por su historia, Jaén ya muestra suficientes
atractivos para hacerse valer. Su casco
antiguo aún conserva detalles, rincones de
enorme frescura en los que se adivina la
evolución de sus calles.
Su antigüedad
la deja a salvo de interpretaciones
interesadas pensadas acuñadas para el consumo
turístico.
Jaén es una
ciudad apacible y tranquila, donde es posible
pasear y fundirse entre sus gentes. Es una
ciudad también abarcable, fácil de
compendiar y de entender.
Para
entenderla y disfrutarla, le proponemos un
paseo por su historia, por sus monumentos y
por sus calles. Pero no olvide que entre sus
piedras habitan aquellos que le dan vida a
diario. Y son precisamente los jiennenses los
elementos más interesantes de todo este
paisaje urbano. Sin duda.
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