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La
primitiva catedral gótica se
situaba en la esquina nororiental
del recinto amurallado medieval,
formando prácticamente parte del
sistema defensivo. Cuando la nueva
catedral renacentista se plantea,
lo hace sobre el solar de la
primitiva iglesia y genera a su
alrededor un nuevo ritmo urbano,
que empieza a dar la espalda a la
ciudad antigua, ya vetusta y que
en las posteriores centurias de
crisis terminará por arruinarse.
La nueva ciudad creará nuevos
barrios, nuevos edificios
representativos y nuevos trazados
viarios.
La
Catedral(1)
da su fachada principal a la Plaza
Santa María. Se trata de una
plaza amplia, de origen
renacentista, llamada a albergar
el espectáculo iconográfico que
la fachada presenta y a servir de
enorme auditorio para los
distintos actos litúrgicos que
desde las balconadas del templo se
convocaban, como la exposición
del Santo
Rostro.
La
Plaza alberga tres edificios de
especial singularidad: el
Obispado, profundamente modificado
a principios de la década de los
80 del pasado siglo, que durante
la Edad Moderna fue un foco de
vida para la ciudad decadente, el
Banco de España, un edificio
racionalista que se ha recuperado
para Oficina del Catastro, y el
Ayuntamiento, edificio civil
también muy modificado a lo largo
del siglo XX y que entabla un
diálogo entre poder civil y
religioso, ya propio de época
contemporánea, con la Catedral.
Bajando
por la Carrera de Jesús se llega
a la calle Almenas, un angosto
callejón que circunvala la
Catedral. Allí nos encontraremos
con el Palacio
de los Vélez(30), que
actualmente es sede del Colegio de
Arquitectos y que da también
fachada a la Plaza de San
Francisco. Se trata de un edificio
profundamente modificado. A su
lado corre un angosto callejón.
la calle Valparaiso, limitado por
el muro gótico de la catedral, en
la que se pueden distinguir los
símbolos grabados por los
canteros y las gárgolas.
Mayor
interés presenta, ya en la calle
Ramón y Cajal, el Palacio
de los Cobaleda Nicuesa(6),
del siglo XV, que aún sirve de
residencia particular y que
presenta una portada del siglo
XVIII. Es Monumento Histórico y
en su interior alberga una
interesante biblioteca privada.
Muy cerca, al otro lado de la
Plaza de San Francisco, se
encuentra el Palacio
de la Diputación Provincial(c),
construido sobre el solar del
Convento de San Francisco en el
siglo XIX.
El
paseo abandona a partir de aquí
la impronta monumental y se
adentra en uno de los barrios más
bellos de Jaén, su ensanche
renacentista, que arranca de lo
que fue la muralla oriental,
orilla con la catedral, y a pesar
de la orografía, mantiene un
racionalista plano ortogonal, de
calles trazadas a escuadra con
ángulos rectos. Bajamos por la
calle Manuel Jontolla y entramos
por la Calle Francisco Coello.
Antes dejamos a nuestra izquierda
la calle Portillo, que comunica
con la espalda de la catedral.
Se
trata de un barrio popular, donde
las geranios cuelgan de los balcones
y abundan las portadas en piedra.
Durante las últimas décadas,
bloques de viviendas de han ido
sustituyendo los solares de viejos
palacios señoriales y caserones
burgueses. A un lado ascienden
calles hacia la Carrera de Jesús.
Desde la calle Abades se
obtienen espectaculares vistas
parciales de la fachada oriental del
templo.
El
Paseo nos lleva hasta las calles del
Pozo y Cañuelo de Jesús, algo más
intrincadas que dan a parar al Camarín
de Jesús, antiguo edificio
que en su día sirvió de capilla de
Nuestro Padre Jesús Nazareno,
imagen que suscita gran devoción en
la ciudad.
Ya
hacia arriba acabamos en la carrera
de Jesús, antigua calle del Juego
de la Pelota, vía principal que
comunica la plaza de Santa María
con los barrios altos de la ciudad.
En ella se encuentran algunas casas
señoriales y palacios en ruinas, el
Cantón de Jesús y el Convento
de las Descalzas (15). |