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El
barrio de la Magdalena es sin lugar
a dudas el más popular de la
ciudad. Germen de la ciudad, desde
manantial del mismo nombre fue
estructurándose y creciendo la
trama urbana. El origen del barrio
es posiblemente romano, y no hace
muchos años se descubrieron las
ruinas de lo que posiblemente sería
el foro. En la trama viaria se ha
buscado con insistencia el cardo y
el decumano, arterías principales
del prototipo de ciudad romana, pero
frente a la idea extendida de que se
trataban de calles perfectamente
ortogonales y de ángulos rectos,
hay que oponer que en realidad los
diseños urbanos romanos se
adaptaban a la orografía y que el
hecho de no existir un diseño
perpendicular puro no impide que
ambos ejes existieran y con
seguridad se correspondan con el
viario actual.
Pero
en realidad el barrio toma su
fisonomía de la época árabe. A
partir del núcleo principal, la
ciudad árabe se extiende hacia el
este, siguiendo la falda del monte.
La Magdalena seguirá siendo el
barrio principal y con la
dominación cristiana pocas
modificaciones se realizarían. El
abandono de siglos posteriores ha
tenido como consecuencia la pérdida
de parte de sus edificios, pero
también que aún se conserve el
sabor y la luz de sus calles
intrincadas y casas de piedra
encalada.
Para
iniciar este itinerario nos
situaremos en la porticada plaza de
la Magdalena. Allí se encuentra la Iglesia(23)
del mismo nombre. En frente, el Pilar
o Raudal, enrejado y
pendiente de un proyecto de
rehabilitación. A un lado de la
iglesia se encuentra el Patio del
Estanque, que conserva un hermoso
estanque árabe tal vez construido
sobre unos baños romanos y rodeado
por una arquería que sirve de
pórtico. En una de las columnas se
conserva una lápida romana.
Frente
a la iglesia se encuentra la Casa
del Cadiato, de la que sólo se
conservan los arcos de herradura de
su portada. La calle que arranca
hacia abajo desde el campanario de
la iglesia es la de Santa Úrsula,
que conduce al convento
que le da nombre, a escasos metros.
A mitad de la calle, a la izquierda,
arranca la calle Carnero, que
conduce a la Plza de San Juan de
Dios, donde se encuentra el Hospital(28),
hoy centro cultural y palacio de
congresos.
Siguiendo
la calle Santo Domingo Bajo y los
Uribes, donde se toma escenario
una una leyenda
popular, alcanzamos la plaza
de Maria Luisa de Marillac, donde se
encuentra el Palacio
de Villardonpardo(10), que acoge
los Baños
Árabes, el Museo
de Artes y Costumbres Populares
y el Museo de Arte Naïf.
Desde
la Plaza de Maria Luisa de Marillac
queda muy cerca el Archivo
Histórico Provincial, el el que
fuera Convento
de los Dominicos(24). Sólo hay
que avanzar unos metros por la
paralela a la calle Uribe que hemos
traído, es decir, por la calle de
Santo Domingo.
Pero
el principal espectáculo visual del
barrio son sus calles, donde
aparecen numerosos ejemplos de
arquitectura y urbanismo popular:
calles como Duende de la Magdalena,
Juanito el Practicante, Hospitalico
o Cuna.
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