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El
barrio de San Ildefonso nace en la
baja edad media como un arrabal o
ensanche, que pronto habitaron
artesanos y labradores y al que se
rodeo con un nuevo recinto
amurallado anexo a la antigua
muralla árabe. Las huertas de la
Senda de los Huertos quedaban cerca.
Iniciamos
la visita en la Plaza de la
Constitución, recientemente
remodelada en la que de entre los
varios elementos que la conforman
destaca el Monumento al Alfarero,
del ceramista ubetense Paco
Tito. Entre los edificios más
notable de la plaza destaca el
estilo regionalista de la central de
Cajasur, en un rincón, y el
edificio de Hacienda,
construido en 1932, un edificio
austero con algún detalle en sus
ventanales que se ubicó justo en
medio de la primitiva Plaza del
Mercado, dividiéndola en la de la
Constitución y la del Deán Mazas.
En esta última se encuentra el Palacio
de los Vilches(5) y destaca
también, por su estilo
regionalista, la clínica de Fermín
Palma.
Subimos
por la calle Pescadería y
alcanzamos la Plaza del Pósito, un
espacio íntimo rodeado de comercios
y bares y, a pocos metros, el
mercado de abastos. La plaza está
presidida por la cruz del Pósito,
situada sobre una columna de orden
toscano hallada en los alrededores.
La plaza tiene su propia leyenda
y en su día acogió al pósito de
la ciudad, hoy ya demolido y cuya
portada se conserva en el Museo
Provincial.
A
sólo unos metros baja la Carrera de
Bernabé Soriano, una calle
principal que arranca en la plaza de
San Francisco y muere en la plaza de
la Constitución. En esta arteria es
posible distinguir algunos edificios
de estilo regionalista e
historicista construido a finales
del XIX y principios del XX de
notable belleza, como la antigua
sede del Banco Central. A media
calle hay un callejón, la calle de
María de Molina, que conecta con la
calle Hurtado, ya en el Barrio de
San Ildefonso.
La
calle Hurtado presenta también
algunos edificios notables. Destacan
el del Instituto de la Mujer, que
hasta hace pocos años alojó a la
Cámara Urbana, la sede provincial
del PSOE con detalles modernistas.
Más arriba, en la esquina, se
encuentra el racionalista edificio
que hasta hace poco se conocía como
Almansa, por el comercio que
alojaba.
Siguiendo
la calle Hurtado hacia abajo pronto
llegamos a la Plaza de San
Ildefonso, un espacio recientemente
reestructurado. El principal
edificio es la Parroquia(27),
que reúne varios estilos
arquitectónicos. A su espaldas se
encuentra el Museo
de la Virgen.
Para
llegar a nuestro próximo destino
deberemos de buscar la calle Ignacio
Figueroa, girar por la calle Muñoz
Garnica a la derecha, en paralela a
Hurtado, y después a la izquierda,
por Obispo Aguilar, que nos
conducirá a la calle Batería y de
aquí, girando a la derecha, a la
plaza de San Félix Cantalicio. Esta
plaza acogió la ermita de San
Félix Cantalicio (XVIII), demolida
en 1973 y de la que se conserva la
portada, con pilastras toscanas,
hornacina y escudo de sus
fundadores, D. Luis Garrido de Dios
Ayuda y de su esposa, Dª Mariana
Morales, en la actual Iglesia de
San Eufrasio.
La
plaza comunica hacia abajo con la
calle Fuente de Don Diego. La
cogeremos a nuestra izquierda. La
calle continúa en Adarves Bajos y
llega hasta el Convento
de las Bernardas(2), a cuyo
lado se halla la Puerta
del Ángel, resto del
sistema defensivo de la ciudad.
La
Puerta del Ángel da entrada al Parque
de la Alameda, un jardín de
origen renacentista. A un lado, a la
espaldas del convento, se encuentra
el Pilar
de las Bernardas, del XVI
con añadidos posteriores. A un lado
del Paseo se encuentra la plaza
de toros y al otro el Campo
Hípico. En el otro extremo, el
Auditorio de la Alameda que en años
fue sede de un convento de
Capuchinos. Desde las terrazas
posteriores a los jardines se
obtienen unas magníficas vistas de
Jaén y las montañas cercanas.
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