Tenía las expectativas muy altas con esta película. Sobre todo después de llevar varios meses disfrutando del trailer con la canción de Prodigy “Invaders must die”. Creía que estaba ante una de las películas del año. Pero me equivoqué.
Si que es cierto que se disfruta mucho visualmente con todas las peleas y el sentido metafórico que tiene, también lo novedoso que es plantear una película como si fuese un videojuego…llevándolo al límite. Sobre todo con el sonido midi en la sintonía de la Universal y el final, final, muy a lo…videojuego.
Pero precisamente es eso lo que creo que no se disfruta…el final, para lo original que es la propuesta, se convierte en algo ya visto. Además, la decisión final del protagonista parece motivada más por otro personaje, que por el propio protagonista. Es decir, lo hace más por complacer que porque sea esa su verdadera decisión.
En definitiva, una película para disfrutar visualmente sin pedirle demasiadas peras al olmo.