EMPATÍA (según la RAE): Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.
En toda película siempre hay un antagonista. Y este no siempre tiene que ser el malo al que estamos acostumbrados. El antagonista es alguien o algo (por eso también se le llama “fuerzas antagonistas”) que impide que el protagonista alcance su objetivo, su deseo o su meta. Bien sea poniéndole obstáculos o impidiendo físicamente que lo consiga. El protagonista puede ser su propio antagonista, pero esto es más complejo.
Lo fácil es caer en el cliché y hacer que este antagonista nos caiga mal, que sea muy malo y que el espectador desee que muera, que lo encierren cuanto antes o que no se salga con la suya.
Lo difícil es empatizar con él y llegar a entenderlo. Conseguir que nuestro corazón se divida porque no sabemos de parte de quién ponernos. En Pelham 123 John Travolta es el antagonista, se sabe desde el primer momento y deseamos que ocurra todo lo que describo en el segundo párrafo. Aunque le han dado algo de sentido del humor a su personaje y rasgos que hacen que no nos caiga del todo mal, como espectador, deseas que él pierda la partida.
Pero…¿de qué va? Un tipo (y sus esbirros) secuestra un vagón de metro, pide un rescate por los rehenes a cambio de diez millones de dolares y utiliza como negociador a la persona que se encarga de coordinar el metro de Nueva York. Ya está.
La película se deja ver, Tony Scott es un buen realizador que basa casi todas sus películas en un buen montaje, con estilo y ritmo, mucho, mucho ritmo combinado con un genial sentido de la estética.
Lo que es: Una película de acción entretenida con duelo interpretativo entre dos de los grandes de Hollywood que comparten pocos momentos juntos en pantalla. Tiene ciertas escenas ridículas como los accidentes mientras transportan el dinero (si hubiese sido sólo uno…), el “te quiero” con la chica por Internet, la rata que se cuela por el pantalón con trágicas consecuencias o la despedida de John Turturro de D. Washington en helicóptero.
Lo que podía haber sido: Un thriller inteligente si hubieran recurrido a giros argumentales más ingeniosos y un final menos predecible.